Por Paulina Arís
Llevo meses estudiando inteligencia artificial haciéndome la pregunta: ¿cómo integro IA sin interferir con el criterio de las personas que reclutan? Encontré el camino y llegué a una conclusión. Mi sueño fue integrar un agente de IA a la Bolsa de empleo Transdoc como apoyo a los reclutadores para construir buenas Preguntas Espejo. Me enamoré de la idea. El reclutamiento mejoraría. Los departamentos de Recursos Humanos tendrían apoyo real para formular situaciones del trabajo que reflejen la realidad del puesto. Ya el equipo de IT estaba avanzando en la integración. Yo estaba trabajando en el prompt, y al mismo tiempo investigando en paralelo cómo funcionan los agentes, qué opciones hay, qué implicaciones tiene.
Siempre he trabajado así. Antes de actuar por impulso, investigo. Lo hice al diseñar Transdoc y lo hice ahora. Lo que encontré me desinfló.
La IA que ya tenemos en la Bolsa de empleo Transdoc
Antes de contar qué encontré sobre los agentes, quiero aclarar algo técnico.
Durante un año probé búsquedas automáticas por coincidencia de palabras en la bolsa de empleo. Desactivé la función a principios de 2026. Quería medir si facilitaban la exploración y fortalecían la calidad de la decisión. La prueba fue clara. Cuando la visibilidad depende solo de coincidencias textuales, algunas oportunidades quedan fuera del radar. Un gerente busca "Gerente de Recursos Humanos" y no encuentra un perfil publicado como "Gerente de Desarrollo Organizacional", aunque la experiencia sea equivalente. Un candidato busca "Vendedor" y no visualiza una plaza publicada como "Asesor Comercial", aunque el trabajo sea el mismo. En reclutamiento, el contexto pesa más que la palabra exacta. Revertí y priorizamos una estructura que permite explorar con amplitud antes de decidir.
Mantuvimos la búsqueda inteligente de candidatos que el equipo técnico construyó internamente, corriendo en los servidores propios de Transdoc. Los datos no salen de Transdoc. Como regla general, no dejamos puertas abiertas en nuestros servidores por seguridad de los datos. Era lo que había entonces, lo que teníamos a mano para trabajar bien, y sigue funcionando.
Los agentes de IA que están de moda hoy son otra cosa.
Lo que encontré investigando los agentes
Los agentes de IA operan de forma distinta a una búsqueda inteligente in-house. Cada consulta que un reclutador haría al agente desde Transdoc significaría enviar información del puesto, de la empresa, del jefe directo, del equipo, a servidores de un proveedor externo. Allí la información se procesaría para generar la respuesta, y regresaría al reclutador dentro de Transdoc.
Mi primera pregunta al investigar fue: ¿hay manera de que esa información no salga de nuestros servidores? La respuesta fue no. Los agentes de IA disponibles comercialmente hoy procesan la información en servidores del proveedor. Esa es su arquitectura estándar. Existen alternativas on-premise, pero no son las que se ofrecen masivamente en el mercado.
Exploré la opción de confidencialidad y al profundizar encontré que sí hay contratos de confidencialidad entre usuarios y proveedores de IA. Cláusulas específicas de Zero Data Retention. Protocolos de no entrenamiento con datos de clientes. Protocolos de cumplimiento para sectores regulados. Son contratos reales y funcionan legalmente como están diseñados.
Algo más que descubrí investigando los agentes: en el mercado hay opciones gratuitas y opciones corporativas pagadas. Las gratuitas no incluyen contratos de confidencialidad empresariales ni cláusulas de Zero Data Retention. A escala como la de Transdoc, un agente que pudiera operar con garantías necesitaría ser uno corporativo.
Pero no me quedé tranquila. Y vale la pena explicar por qué.
Lo que los años nos han mostrado a todos
Esto no es la primera vez que pienso en estos temas. En 2010 publiqué un artículo sobre Facebook cuando las redes sociales estaban en pañales, donde observé cómo funcionaba el modelo de negocio basado en la información que los usuarios entregábamos sin darnos cuenta. Compartí con ustedes de la misma forma que lo hago ahora. Quien quiera puede leerlo aquí. En ese tiempo todos estábamos viendo nacer un fenómeno y todos estábamos observando su evolución. A mí me interesó, si era mi área. Ocho años después, el caso de Cambridge Analytica confirmó cosas que en 2010 observábamos.
Doy tres de muchos casos más que cada uno de ustedes probablemente está recordando en este momento. Pokémon Go presentado como juego y operado como recolector masivo de datos para alimentar mapas de ciudades y países. 23andMe recolectó información genética de 15 millones de personas bajo contratos claros, operó legalmente durante 17 años, y terminó en quiebra en 2024. Los datos genéticos de sus clientes, información íntima y permanente que no se puede cambiar como se cambia una contraseña, están ahora en proceso de ser vendidos como activo de la empresa quebrada.
Ninguna de esas empresas tenía mala fe original. Ninguna violó sus contratos. Los modelos de negocio evolucionaron, cambiaron de dueños, se fusionaron o colapsaron. Cuando las empresas dejan de existir o cambian de manos, los contratos firmados quedan atados a entidades que ya no son las mismas.
Lo que todas estas empresas tienen en común es que el valor real del negocio no era exactamente lo que vendían públicamente. Facebook no era red social. Pokémon Go no era juego. 23andMe no era autoconocimiento genético. El valor era la información que los usuarios entregábamos como parte del servicio.
Y algo más que vale la pena notar: los agentes de IA de hoy tampoco son gratis. Pagamos por usarlos. Pero ese pago no elimina el costo escondido, lo complementa. Los datos agregados sobre cómo usamos los sistemas son parte de lo que los hace mejorar, aunque los datos específicos estén protegidos por contrato. Sin esos contratos específicos, pagamos para que la IA aprenda con nuestro uso.
Para una Bolsa de empleo en Guatemala como Transdoc, que maneja información confidencial de miles de empresas y candidatos, ese patrón importa.
Llevo años observando estos patrones. Hoy, la IA está en batalla constante, cada vez salen nuevas versiones para hacer de todo y en realidad están en pañales. La IA está evolucionando día a día. No soy experta. Nadie lo es todavía. Pero estoy aprendiendo a usarla como apoyo, nunca como decisor. A todos nos queda un largo camino por recorrer.
Por qué me detuve
Los clientes de Transdoc tienen contratos de confidencialidad firmados con Transdoc. Miles de empresas confían sus procesos de reclutamiento bajo esos contratos. Cuando firman con Transdoc, están firmando con Transdoc. No con ningún proveedor externo de IA.
Si integro un agente de IA al sistema, estaría enviando información de cada una de esas empresas a servidores de un tercero. La confidencialidad no se terceriza en Transdoc. La decisión de exponer esa información a un proveedor externo no me corresponde tomarla. Cada empresa es dueña de su información. Cada empresa tiene sus propios criterios, sus propias áreas de cumplimiento, sus propias políticas sobre con qué proveedores trabajar.
Esa decisión es de cada cliente de Transdoc, no mía como representante legal de Transdoc.
El reclutamiento probablemente funcionaría mejor con un agente apoyando. Me enamoré de esa idea y la investigué. Pero el costo de esa mejora sería tercerizar la confidencialidad que Transdoc ofrece. Y esa no es una decisión que yo pueda tomar por los clientes que confían en Transdoc.
Lo que sí pueden hacer las empresas cliente
Cada empresa puede contratar directamente servicios de IA corporativa con los proveedores que elijan. Esos contratos empresariales tienen protocolos específicos de protección de datos, cláusulas adaptadas a cada sector, cumplimiento para industrias reguladas.
Si la empresa ya cuenta con infraestructura de IT, es posible que ya tenga contratado algún servicio de IA corporativa y no se esté usando en Recursos Humanos todavía. Vale la pena preguntar internamente. Muchos profesionales están usando versiones gratuitas de IA con información sensible sin saber que existen versiones corporativas con protecciones reales. Yo tampoco lo sabía. Lo admito. Ahora soy más precavida.
Con infraestructura propia contratada, pueden usar esos recursos para construir Preguntas Espejo, desarrollar descripciones de puesto, trabajar con el jefe directo en situaciones reales del trabajo. Con control legal propio, bajo criterios que cada empresa define.
Transdoc ya tiene publicado un artículo sobre cómo usar la IA para crear Preguntas Espejo alineadas al trabajo real que incluye un prompt específico que pueden adaptar a la IA corporativa que su empresa contrate.
No soy experta. Nadie lo es todavía. Hoy, la IA está en batalla constante, cada vez salen nuevas versiones para hacer de todo y en realidad están en pañales. Pero podemos hacernos las preguntas correctas. ¿Cuáles son las que cada uno de ustedes necesitan?
Para mí la decisión fue entre confidencialidad de los clientes de Transdoc o mejora de la calidad en reclutamiento. La decisión fue obvia. La confidencialidad nunca es negociable en Transdoc. Desistí de mi sueño pero me siento satisfecha con la decisión. Con Transdoc están seguros. Son ustedes quienes pueden mejorar el reclutamiento de personal, integrando a personas identificadas con la empresa y el trabajo, generando Preguntas Espejo con el uso de la IA como a ustedes les convenga.
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