“No es suficiente estar ocupado. Las hormigas también lo están. La pregunta es: ¿en qué estamos ocupados?”
— Henry David Thoreau
Vivimos en una época en la que estar ocupado parece haberse convertido en una señal de importancia. Tener la agenda llena, responder mensajes constantemente y acumular pendientes puede hacernos sentir productivos, aunque no siempre signifique que estamos avanzando.
Estar ocupado y ser productivo no son necesariamente lo mismo. A veces llenamos nuestro día de tareas simplemente porque nos cuesta detenernos, priorizar o reconocer que algunas cosas pueden esperar.
El descanso tampoco es una pérdida de tiempo. Hacer una pausa, pensar y desconectarnos también forman parte de un trabajo bien hecho. No todo momento debe estar ocupado para tener valor.
Quizá una pregunta que deberíamos hacernos con más frecuencia no sea “¿cuánto tengo que hacer hoy?”, sino: ¿qué de todo lo que estoy haciendo realmente merece mi tiempo?
Porque una vida llena de actividades no necesariamente es una vida bien aprovechada.




