"Cuando los hechos cambian, yo cambio de opinión. ¿Qué hace usted, señor?"
— John Maynard Keynes
Cambiar de opinión no siempre significa equivocarse. A veces significa haber tenido el valor de escuchar, aprender y reconocer que una nueva perspectiva puede mostrarnos algo que antes no veíamos.
Vivimos en un tiempo en el que parece necesario tener una respuesta para todo y defender nuestras ideas hasta el final. Sin embargo, la verdadera fortaleza no está en aferrarnos a lo que pensamos, sino en permitir que nuestras ideas evolucionen cuando la realidad, la experiencia o el conocimiento nos muestran un camino diferente.
Cambiar de opinión no borra lo que fuimos; demuestra que seguimos aprendiendo.
Tal vez una de las formas más profundas de inteligencia sea preguntarnos de vez en cuando: ¿qué tendría que descubrir para estar dispuesto a cambiar de opinión?
Porque crecer también significa tener la humildad de reconocer que aquello que ayer creíamos definitivo, hoy puede enseñarnos algo nuevo.





